YouTube: espejo de la televisión

/ / Internet, YouTube / 27 junio, 2017

Todos los días, sin excepción, hago el esfuerzo de navegar por los videos de YouTube en busca de algo interesante, entretenido o educativo. Se ha vuelto una página tan imprescindible en mi rutina cotidiana que la tengo fija en marcadores, justo detrás de otras redes sociales tan importantes como Facebook e Instagram. Como está enlazado a la página principal, de vez en cuando veo las Recomendaciones automáticas que me hace el portal; si mi curiosidad es más grande que el sentido común, pico el botón de Tendencias. Y es ahí donde inicia la debacle.

No quiero ser mal entendido desde el principio, así que dejemos algo claro: YouTube no es una Biblioteca de Alejandría, ni mucho menos un repositorio digital de videos educativos. Sí, hay canales dedicados a eso (con contenidos de sobra interesantes), pero el ánimo principal de quienes administran esta página web es obtener recursos económicos a través de la publicidad inserta en los videos más populares. Quienes establecen el termómetro de tendencias son los propios usuarios, junto con el algoritmo de Google, y por eso vemos a youtubers de Minecraft, Clash Royale, videorreacciones, videos musicales, resúmenes deportivos, chismes faranduleros, bloggers en sus distintas presentaciones, clickbait, tops, noticias coyunturales… la lista podría seguir.

Así las cosas

Si tenemos en consideración que ése tipo de contenido domina la escena YouTube, ¿podemos efectuar una diferenciación con la televisión? No lo creo. Así como la llamada “caja idiota” brindó programas basura durante su mejor época, Internet tiene una versión igual de nefasta, donde convive un interés poco disfrazado por el dinero, la falta de privacidad, los escándalos mediáticos y una apropiación mucho más profunda del fenómeno millennial. Esto último podemos verlo, por ejemplo, en cada evento realizado por los personajes más socorridos del momento: vemos fanáticos enloquecidos, dispuestos a todo con tal de obtener la foto, el autógrafo, un beso robado o incluso las prendas de su ídolo.

Las nuevas celebridades se forman detrás del monitor. Como fondo, puedes tener tu cuarto, la sala de tu casa o una pantalla verde por la que transcurren imágenes alusivas al discurso pronunciado. Basta agarrarse del tema candente, “guacamolesco”, hablar de ello hasta los límites de nuestra libertad de expresión y ser escuchado por miles, quizá millones de personas, las cuales retroalimentarán las verdades o falacias a través de comentarios. A muchos youtubers les importa qué dicen de ellos; sea bueno o malo. Sólo así pueden redirigir el rumbo de sus propios videos cuando transitan por el terreno de lo obsoleto. En este mundo tan fugaz, la renovación es frecuente y obligatoria.

Contenido de calidad: ¿dónde está?

En ocasiones no basta con dar un giro de 180 grados; ahí es cuando entra el escándalo, los cinco minutos, el intento desesperado por destacar de la borregada: abandonar estudios, meterse condones por la nariz, inventar un apuñalamiento, ser la Paty Chapoy del Internet, etcétera. Las mismas estrategias ocupan en la farándula tradicional algunas “estrellas” con ciertas necesidades de exposición pública, ya sea por cuestiones personales, contractuales o de compromiso con otras personas. Sea en México, Latinoamérica o el mundo, el patrón conductual se repite sin distinciones o diferencias notables. Algunos críticos del fenómeno le han puesto el mote de YouTube Drama porque a final de cuentas no hay repercusiones en la forma ni en el fondo; sólo pasan como escándalos transitorios.

Resulta un tanto desconcertante que Google/YouTube no den mucha exposición a los canales que se esfuerzan en llevar contenido de valor a su público. Es poco frecuente ver un video de Robot de Platón, Bully Magnets o Vsauce en Tendencias; si llegan a ponerlo, estará relegado a los últimos lugares de la lista (recordemos que esta sección clasifica los 100 videos más populares del día). Al parecer es un asunto propio de Latinoamérica, porque en las versiones angloparlantes del portal se pueden observar los videos de Veritasium, Minute Physics o incluso The Game Theorists en puestos más altos. Ni hablemos de canales recién creados, que tienen una exposición limitada aunque su contenido tenga valor para el espectador.

Y lo que falta…

El último escándalo masivo tuvo que ver con los problemas de publicidad entre content creators y la plataforma. Se armó un frente por parte de los primeros para criticar el Modo Restringido y tratar de revertir la situación. Al final no pasó absolutamente nada: quienes se quejaron siguen haciendo videos (aunque no ganen lo mismo por ellos) y el público parece haber olvidado el asunto.

El ciclo se repetirá tarde o temprano; por desgracia, los afectados siempre será el gran público.

 

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